Soporte nutricional a domicilio en el mundo pediátrico. La experiencia argentina

El soporte nutricional a domicilio (SND) se ha constituido en un importante recurso para la recuperación del estado nutricional del sujeto fuera del ámbito hospitalario. La teoría y la práctica del SND han evolucionado exitosamente en la atención integral de adultos que requieren cuidados alimentarios y nutricionales dilatados en el tiempo para sostener la rehabilitación y reinserción familiar, laboral y social. Se han puesto a punto las tecnologías, sistemas y programas de gestión necesarios para la conducción efectiva de los esquemas de SND. El SND se ha extendido también al área pediátrica, y cada día son más numerosos los niños y adolescentes que son colocados en esquemas de SND para la consecución de las metas de recuperación nutricional. La República Argentina ha sido pionera y líder del SND en el mundo pediátrico. La conducción de esquemas de SND en niños y adolescentes ha sido posible gracias a la coordinación de los esfuerzos de los equipos médicos de asistencia, las administraciones hospitalarias, las instituciones sanitarias, las obras sociales y las empresas farmacéuticas, e incluso, los gobiernos regionales y provinciales. La República Argentina se ha destacado también por una importante labor normativa a fin de regular los distintos aspectos de la provisión útil y segura de los cuidados alimentarios y nutricionales en el hogar del niño | adolescente. Por su parte, la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral (AANEP) ha protagonizado la construcción de alianzas, la redacción de normativas, la formación de especialistas, y la demostración del impacto y la efectividad de los esquemas de SND. Este reporte repasa la historia del SND en la República Argentina, revela las particularidades propias del SND pediátrico, relaciona las normas y los documentos legales que se han adelantado con este fin en el país, y comparte las experiencias del autor en la gestión de esquemas de SND como extensión de la actividad asistencial del hospital de pertenencia.

Humberto Fain
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Estado de la nutrición artificial en una unidad de cuidados críticos de un hospital terciario

Justificación: La provisión de esquemas de Nutrición artificial (NA) al paciente hospitalizado no se ajusta a los estándares prescritos de calidad. Objetivo: Evaluar si el uso de la NA en una Unidad de Cuidados Intensivos sigue criterios ajustados a las “Buenas Prácticas Hospitalarias”. Diseño del estudio: Retrospectivo, analítico. Serie de estudio: Cuarenta y cuatro pacientes (Mujeres: 54.5%; Edades >= 60 años: 50.0%) atendidos en la Unidad de Cuidados Intensivos Polivalentes del Hospital Clínicoquirúrgico “Hermanos Ameijeiras” (La Habana, Cuba) entre Agosto del 2013 y Octubre del 2013. Material y método: De las historias clínicas de los pacientes se recuperaron las características de los esquemas conducidos de NA, y los productos utilizados. La pertinencia de los esquemas conducidos de NA se evaluó mediante criterios asentados en las “Buenas Prácticas Hospitalarias”. Resultados: Las indicaciones para el uso de NA se comportaron como sigue (en orden descendente): Ingresos energéticos < 50% de los requerimientos: 93.2%; Desnutrición: 68.2%; Falla orgánica: 54.5%; Sepsis: 43.2%; Vía oral cerrada: 40.9%; Cirugía completada: 31.8%; Cáncer: 27.3%; Estadía en la unidad = 7 días: 11.4%. La tasa de uso de la NA fue del 59.1%: Nutrición enteral: 2.3% vs. Nutrición parenteral: 97.7%. En solo 34.1% de los pacientes atendidos la NA se administró conforme a las “Buenas Prácticas”. Conclusiones: El uso de la NA no sigue los criterios descritos en las “Guías de Buenas Prácticas Hospitalarias”.

Luis Garcés García-Espinosa, María Idoris Cordero Escoba, Sergio Santana Porbén, Jesús Barreto Penié, David Orlando León Pérez
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Estado del nitrógeno ureico urinario en los pacientes atendidos en un hospital general del sur de puebla

Introducción: La desnutrición prevalente en el ambiente hospitalario condiciona la evolución clínica del paciente; se asocia con complicaciones aumentadas, tiempo de estancia prolongado, y mortalidad incrementada. La nutrición artificial (NA) estaría entonces justificada plenamente. El nitrógeno ureico urinario (NUU) sería un indicador de la efectividad terapéutica de la NA Objetivo: Evaluar el NNU excretado en pacientes hospitalizados necesitados de NA. Diseño del estudio: Descriptivo, transversal. Serie de estudio: Veintiséis pacientes (Hombres: 65.4%; Edad: 37.1 -/+ 17.0 años) que fueron interconsultados por el equipo  multidisciplinario de terapia nutricional (EMTN) del Hospital General del Sur de Puebla “Dr. Eduardo Vázquez Navarro” (Puebla, México). Según el Índice de Riesgo Nutricio (IRN), el 92.3% de los enfermos se encontraba en riesgo incrementado de desnutrición. El 76.9% de los pacientes tenía valores del área muscular del brazo < 85% de la referencia. En el 92.3% de los enfermos se encontraron cifras de Albúmina sérica ? 29.0 g.L-1. En contraste, solo el 34.6% de la serie de estudio exhibía valores disminuidos del pliegue cutáneo tricipital. Métodos: El NNU se estimó de la urea presente en una colección de 24 horas de orina. Resultados: La excreción promedio de NUU fue de 17.6 -/+ 7.9 g.24 horas-1. El 84.6% de los pacientes se presentó con cifras de NUU > 10 g.24 horas-1. Conclusiones: En los pacientes hospitalizados concurren depleción de los tejidos magros, hipoalbuminemia importante, y pérdidas aumentadas de NUU.

Tania Bilbao Reboredo, Marcela Vélez Pliego, Abene Aintzane Fernández de Gamboa Orrego, Jesús Adán Ortega González, Adriana Elizabeth Corte Solórzano
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Sobre el lugar y la efectividad de los ácidos grasos w3 en la Nutrición artificialLas propiedades farmacológicas de los ácidos grasos poliinsaturados de la serie w3 (AGPI-3) han sido explotadas en diversas aplicaciones de la Nutrición artificial. Los AGPI-3 se han incorporado en preparaciones enterales empleadas como adyuvantes de la citorreducción tumoral y la contención de la inflamación, la sepsis y la injuria. Los AGPI-3 también se han utilizado como soluciones parenterales en situaciones clínico-quirúrgicas metabólicamente complejas como el trauma, la quemadura, y la injuria pulmonar aguda. La efectividad de los AGPI-3 como agentes farmacológicos vehiculados en una matriz nutrimental se ha establecido mediante modelos in vitro, tras experimentación animal, y gracias a estudios en voluntarios sanos. La efectividad de los AGPI-3 también se ha medido del acortamiento de la estadía hospitalaria, la reducción de la duración de la ventilación mecánica, y la disminución del uso de antibióticos; en los pacientes críticamente enfermos, o aquellos que evolucionan después de una cirugía de elevado impacto nutricional. Los AGPI-3 pueden aminorar la respuesta inflamatoria sistémica desatada tras la agresión, y proteger al endotelio y el alvéolo del daño pro-inflamatorio y pro-oxidante, asegurando así una mejor perfusión tisular por un lado, y una mejor ventilación e intercambio de gases, por el otro. La administración de las soluciones parenterales de AGPI-3 (como especies químicas únicas o combinadas con otras familias de AGPI) es segura, y se asocia a una baja tasa de complicaciones. La efectividad de las preparaciones enterales que incorporan AGPI-3 depende de las características del régimen de infusión, la vía de administración que se emplee, la dosis a instilar, la constancia del medio interno, y la tolerancia del enfermo. Lo anteriormente dicho no presupone que los AGPI-3 sean universalmente efectivos. Los grupos básicos de trabajo deben elaborar pautas locales que sean trazables hasta las recomendaciones de los cuerpos de expertos y las sociedades profesionales para la elección del mejor momento del uso de un producto contentivo de AGPI-3, la definición de los objetivos terapéuticos a alcanzar con el mismo, las condiciones para el uso seguro, el seguimiento regular, y la verificación del impacto logrado.
Alfredo Matos Adames
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La Nutrición Artificial en los hospitales de Cuba. Una actualizaciónJustificación: La segunda edición del Estudio ELAN Cubano de Desnutrición Hospitalaria (completada en el trienio 2012 – 2014) reveló que el 16.6% de los pacientes hospitalizados llenaba (al menos) una indicación de apoyo nutricional. Se observaron, además, tasas superiores de implementación de esquemas de apoyo nutricional entre los encuestados. Objetivo: Examinar el estado corriente de la utilización de las técnicas de Nutrición artificial (NA) en los hospitales cubanos. Diseño del estudio: Retrospectivo, analítico. Material y método: La base de datos del Estudio ELAN se escrutó para recuperar datos sobre los esquemas NA administrados a los pacientes hospitalizados, las vías de acceso y las soluciones de nutrientes empleadas, y el tiempo de duración del esquema.  Resultados: La tasa actual de uso de la NA fue superior: ELAN 2001: 2.2% vs. ELAN 2012: 10.9% (D = +7.8%; p < 0.05). Los esquemas de NA se distribuyeron como sigue: Nutrición enteral: 7.8% vs. Nutrición parenteral: 5.0%. Los esquemas de Nutrición enteral utilizaron una sonda nasogástrica para la infusión de nutrientes poliméricos por gravedad en el 94.4% de las instancias. La duración promedio del esquema de Nutrición enteral fue de 9.0 ± 9.3 días. Por su parte, los esquemas de Nutrición parenteral se administraron por vía central en el 70.0% de los casos. Las soluciones de Dextrosa fueron usadas como única fuente de energía en el 80.0% de los esquemas parenterales. La tasa corriente de uso de lípidos parenterales fue menor: ELAN 2001: 40.9% vs. ELAN 2012: 18.3% (D = -22.6%; p = 0.05). En 4 de los esquemas de Nutrición parenteral se usaron bombas para la infusión de los nutrientes. La duración promedio del esquema parenteral fue de 8.0 ± 9.2 días. No se pudo constatar en esta encuesta el uso de bolsas premezcladas de nutrientes, ni tampoco de mezclas todo-en-uno. Conclusiones: Se comprobó una tasa superior de uso de la NA en los pacientes encuestados. Sin embargo, la prevalencia de insumos de alto valor tecnológico como sondas biocompatibles, bolsas premezcladas y bombas de infusión fue baja. Igualmente se constató una tasa disminuida de empleo de las soluciones parenterales de lípidos. Recomendaciones: Se deben adoptar políticas y acciones para la renovación tecnológica de los esquemas hospitalarios de NA. Asimismo, se deben conducir programas de educación continuada sobre el uso seguro de soluciones parenterales de lípidos en el ámbito hospitalario.
Sergio Santana Porbén
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Sobre el apoyo nutricional del paciente quemadoLa quemadura repercute en prácticamente todos los dominios del estado de salud al desencadenar una dramática respuesta a la agresión que puede conducir a la sepsis, la falla múltiple de órganos y la muerte. Los supervivientes pueden exhibir secuelas que requerirán tratamientos quirúrgicos especializados dilatados en el tiempo. El apoyo nutricional es indispensable en todo momento para asegurar la mejor respuesta del huésped a la agresión y la reducción del riesgo de complicaciones junto al acortamiento de la estadía hospitalaria; a la vez que el arraigo de los injertos de piel y el sostén de la reparación y cicatrización tisulares. Debe reconocerse el hipermetabolismo que acompaña a la quemadura. Se requiere evaluar continuamente la capacidad del huésped de sostener el estado nutricional del uso de la vía oral y de utilizar adecuadamente los nutrientes aportados. El apoyo nutricional debe iniciarse tan pronto culmine la resucitación y la reanimación del quemado, y se asegure la estabilidad hemodinámica y la perfusión tisular. Si bien la vía oral debería preferirse para alimentar al paciente, la colocación de sondas nasoenterales podría ser necesaria en muchos de ellos para evitar baches en la provisión de nutrientes. La prescripción dietética podría complementarse con nutrientes enterales de alta densidad energética en aras de satisfacer los elevados requerimientos nutricionales constatados en el quemado. Se han descrito dietas de inmunomodulación que incorporan antioxidantes, glutamina y nucleótidos para uso en el
apoyo nutricional del quemado, pero los resultados obtenidos con su administración han sido mixtos. La implementación de esquemas de nutrición parenteral obligaría a discutir sobre las mejores (posibles) vías de acceso en un enfermo que puede mostrar lesiones corporales extensas. Las complicaciones que se originen de la implementación y conducción de las terapias nutricionales deben ser identificadas tempranamente, corregidas adecuadamente, y prevenidas en última instancia. La complejidad clínico-metabólica de la quemadura justifica el diseño,
implementación y gestión de un programa de intervención alimentaria, nutrimental y metabólica
en el Servicio de Quemados que provea a los grupos básicos con pautas y normas de actuación en
cada momento de la evolución del paciente.
Alejandro Torres Amaro, Rafael Jiménez García
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Estado de la calidad de los cuidados nutricionales en una unidad de terapia intensiva neonatalLas demoras en el inicio de la provisión de cuidados nutricionales a un recién nacido que así lo necesite lo expone innecesariamente a una situación de urgencia metabólica que altera profundamente los mecanismos de regulación homeostática del medio interno, con los consiguientes efectos deletéreos a corto y largo plazo sobre el estado nutricional. El presente estudio se condujo para evaluar el estado de la provisión de cuidados nutricionales a los recién nacidos atendidos en la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal (UTIN) del Hospital Gineco-obstétrico de Guanabacoa (La Habana, Cuba) durante el quinquenio 2000-2004. Se obtuvieron datos sobre el estado nutricional de los recién nacidos atendidos en la UTIN, los problemas de salud concurrentes, las necesidades nutrimentales estimadas, y el estado de los esquemas de Nutrición artificial y Apoyo nutricional instalados corrientemente en el recién nacido. El estudio reveló progresión de la pérdida de peso del recién nacido durante el tiempo de permanencia en la UTIN, comienzo tardío del apoyo nutricional, baja tasa de utilización de técnicas de Nutrición parenteral en los niños en los que la vía oral estaba suspendida 72 horas (o más), e incremento del número de niños desnutridos al egreso de la UTIN. Se emitieron recomendaciones sobre el diseño e implementación de los protocolos pertinentes de evaluación del estado nutricional, el momento del inicio del apoyo nutricional, el diseño, instalación, mantenimiento, monitoreo y retiro de los esquemas de Nutrición artificial, y el uso oportuno y correcto de soluciones parenterales de lípidos.
Alina González Hernández, Lourdes Pupo Portal
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Sobre la historia de la Nutrición artificial en CubaLa historia de la Nutrición artificial en Cuba se remonta a los años 1970s cuando las técnicas de nutrición parenteral se introdujeron por primera vez en el Servicio de Terapia Intensiva Neonatal del Hospital Pediátrico “William Soler” (La Habana). En este Servicio también se ensayó el uso de la leche materna como estimulante trófico en la rehabilitación intestinal de los neonatos operados. Las experiencias acumuladas en el apoyo nutricional de los neonatos críticamente enfermos se expandieron inmediatamente hacia los adultos atendidos en las unidades de cuidados intensivos de varios hospitales cabeceras del país. Pronto se comprendió la necesidad de incorporar tales técnicas en la contención de los grandes dramas quirúrgicos como la peritonitis difusa, la fístula intestinal, la citorreducción tumoral, el trauma y la sepsis. La nutrición artificial también se incorporó a la actividad del trasplante de órganos en centros de salud altamente especializados de La Habana. De forma similar a lo ocurrido en otras latitudes, la Nutrición artificial experimentó un gran impulso en los 1990s en ocasión de la atención médico-quirúrgica brindada a dos casos emblemáticos de la historia reciente del país. La conjunción de personalidades, equipos de trabajo, instituciones y líneas de investigación condujo a la fundación de los grupos hospitalarios de apoyo nutricional con dedicación exclusiva, por un lado; y la aparición de la Sociedad Cubana de Nutrición Clínica y Metabolismo como la entidad comprometida con el avance de las ciencias de la Nutrición clínica y hospitalaria, el apoyo nutricional, la nutrición artificial y el metabolismo en el Sistema Nacional de Salud, por el otro.
Sergio Santana Porbén
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Diseño e implementación de un esquema intrahospitalario de Nutrición Parenteral. II. Nutrición Parenteral CentralEn este artículo se presentan el diseño e implementación de un esquema intra-hospitalario de Nutrición Parenteral Central (NPC). Este trabajo continúa y expande el dedicado previamente a los esquemas de Nutrición Parenteral Periférica [Santana Porbén S, Barreto Penié J, Martínez González C, Borrás Espinosa A. Diseño e implementación de un esquema intrahospitalario de Nutrición Parenteral. I. Nutrición Parenteral Periférica. RCAN Rev Cubana Aliment Nutr 2007;17:186-208]. Ambos, a su vez, complementan otro dedicado a la provisión institucional de Nutrición enteral [Martínez González C, Santana Porbén S. Diseño e implementación de un esquema intrahospitalario de Nutrición enteral. RCAN Rev Cubana Aliment Nutr 2001;15:130-8]. La utilidad y seguridad del esquema de NPC dependen de la correcta selección del paciente; la correcta selección y cuidado de la vía venosa utilizada para la infusión de los nutrientes parenterales; la correcta selección del dispositivo de canalización de la vía venosa; la correcta formulación de la orden de NPC; y los ritmos de inicio, progresión, mantenimiento y retiro del esquema. Estas acciones deben quedar documentadas en procedimientos de alcance institucional. Los equipos básicos de trabajo deben registrar los incidentes, accidentes y errores que ocurran durante la conducción de los esquemas de NPC, y definir consecuentemente las correspondientes acciones remediales y profilácticas. El monitoreo de la marcha del esquema de NPC instalado debe constituir parte importante de la labor de los grupos locales de apoyo nutricional. Las innumerables opciones tecnológicas que brinda la práctica de la Nutrición Parenteral pueden confundir a los equipos básicos de trabajo acerca de las bondades implícitas y el lugar que deben ocupar dentro de la Nutrición Artificial. Se espera de la observancia de las recomendaciones expuestas en este artículo la maximización de los beneficios de la Nutrición Parenteral, la minimización de las complicaciones, y disminución de los costos de aplicación.
Sergio Santana Porbén, Jesús Barreto Penié, Carmen Martínez Espinosa, Alicia Espinosa Borrás
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Estado de la calidad de la prestación de cuidados nutricionales a los niños atendidos en el Hospital Pediátrico “William Soler”, La Habana, CubaEn este artículo se presenta el estado actual de la provisión de cuidados nutricionales a lo(a)s 240 niño(a)s encuestados en el Hospital Pediátrico “William Soler Ledea” (La Habana, Cuba) mediante la ENH Encuesta de Nutrición Hospitalaria conducida en Enero del 2007. La frecuencia de desnutrición hospitalaria fue del 30.0%, pero la desnutrición estaba registrada como un diagnóstico independiente en solo el 2.9% de las historias clínicas revisadas. El completamiento de los ejercicios de evaluación antropométrica y bioquímica del estado nutricional fue insuficiente. Aunque el 12.5% de los enfermos encuestados (mediana de las frecuencias observadas en 10 subcategorías; rango: 1.3 – 86.7%) llenaba alguna indicación de intervención nutricional, las terapias de Nutrición artificial (Enteral/Parenteral) se administraron a solo el 4.8% de ellos. Se debe hacer notar que los pacientes con la vía oral suspendida eran sujetos de intervención nutricional, aún cuando constituyeron el 1.3% del tamaño muestral; que el(la) niño(a) fue tallado(a) y pesado(a) al ingreso; y los enfermos con 15 (o más) días de hospitalización fueron pesados prospectivamente. La desnutrición hospitalaria constituye un problema institucional de salud que los equipos básicos de atención fallan en identificar, tratar y en última instancia, prevenir. Se requieren con urgencia programas de intervención nutricional y metabólica que hagan énfasis en la re-educación de los distintos actores involucrados en la provisión de cuidados nutricionales para que asuman, y desempeñen satisfactoriamente, los roles esperados dentro de este proceso, en aras de preservar las tasas genéticamente determinadas de crecimiento y desarrollo del(la) niño(a) enfermo(a).
Lázaro Alfonso Novo, Sergio Santana Porbén
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Silvina Casasola, Eduardo Manuel Ferraresi Zarranz
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Apoyo nutricional en la sepsisLa sepsis es una situación clínico-metabólica que comporta un elevado riesgo de mortalidad para el paciente críticamente enfermo, pues puede desembocar en la falla múltiple de órganos (FOM), lo que obligaría a nuevas, intensas y agresivas acciones terapéuticas con tal de preservar la vida del enfermo. Hoy se acepta que el apoyo nutricional se integre dentro del tratamiento general del paciente en el que se ha diagnosticado la sepsis. Sin embargo, todavía la intimidad del apoyo nutricional en la sepsis está envuelta en contradicciones y polémicas. El apoyo nutricional debe iniciarse solo cuando se asegure la estabilidad hemodinámica y del medio interno del enfermo, y la perfusión esplácnica. Las cantidades de nutrientes a aportar (energía incluida) se ajustarán a la capacidad del paciente de utilizar los mismos efectivamente. Se han identificado nutrientes que pueden influir sobre la actividad del sistema inmune, como la glutamina, los nucleótidos, los oligoelementos y los ácidos grasos w3. La vía enteral debe preferirse antes que la parenteral para el aporte de los nutrientes prescritos, como complemento de los esquemas de nutrición parenteral (NP), y como estrategia de prevención de la progresión de la FOM. Las dietas de inmunomodulación (DIM) que incorporan glutamina y antioxidantes pudieran ser beneficiosas  para la supervivencia del paciente, el destete del ventilador, y el acortamiento de la estadía hospitalaria. La NP debe considerarse cuando la vía enteral no es suficiente para satisfacer los requerimientos nutrimentales del paciente. Se han formulado preparaciones de dipéptidos de glutamina y emulsiones de lípidos que incorporan aceites de pescado de las que se espera permitan un mejor tratamiento de la sepsis, pero los resultados acumulados han sido contradictorios, e incluso contraproducentes. La suplementación parenteral con selenio en la sepsis ha sido discutida, pero no se han podido demostrar los beneficios del aporte de cantidades suprafisiológicas de este oligoelemento. El apoyo nutricional en la sepsis debe evolucionar para no solo satisfacer los requerimientos nutricionales del enfermo y vehicular nutrientes de forma efectiva, sino también modificar la respuesta del huésped a la sepsis y la actividad del sistema inmune y prevenir las complicaciones de la sepsis.
Andrés Martinuzzi
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Estado de los cuidados alimentarios y nutricionales en el Hospital Docente “General Calixto García Íñiguez” de La HabanaIntroducción: La pervivencia de la desnutrición hospitalaria como problema de salud institucional podría deberse a la forma en que se conducen los cuidados alimentarios y nutricionales en los pacientes que así lo requieren. Objetivo: Describir cómo se administran los cuidados alimentarios y nutricionales a los pacientes atendidos en un hospital general universitario. Material y método: Las historias clínicas de 100 pacientes (Hombres: 54.0%; Edades ≥ 60 años: 40.0%; Estadía ≥ 15 días: 28.0%) que se encuestados entre Noviembre del 2014 y Noviembre del 2015 (ambos inclusive) en las distintas salas del Hospital Docente “General Calixto García Íñiguez” (Cirugía General: 29.0%; Medicina Interna: 28.0%) durante la segunda edición del Estudio ELAN (Tasa de desnutrición: 32.0%) fueron auditadas para describir los ejercicios hospitalarios de evaluación nutricional, suplementación oral, y nutrición artificial. Resultados: El 15.0% de los pacientes encuestados llenaba alguna indicación de apoyo nutricional (mediana de 11 categorías; valores extremos: 1.0 – 73.3%). No obstante la tasa corriente de desnutrición hospitalaria, en menos de la mitad de las historias clínicas estaba anotado el estado nutricional del enfermo, mientras que solo en la mitad de ellas estaban registrados los valores al ingreso de la talla y el peso corporal. La suplementación oral no fue considerada como una opción de cuidado nutricional, a pesar de que la quinta parte de los pacientes encuestados podría haberse beneficiado de ella. La tasa de uso de la Nutrición artificial fue del 5.6%. Conclusiones: El estado actual de la desnutrición contrasta con la pobre tasa de uso de los cuidados nutricionales brindados al paciente durante la hospitalización. Recomendaciones: Urge una política de alcance institucional que establezca, gestione y eduque a los equipos de trabajo en las “Buenas Prácticas de Alimentación y Nutrición” del paciente hospitalizado.
Luis Garcés García-Espinosa, Darilys Argüelles Barreto, Lisandra Cabrera Valdés, Dayamí De la Cruz Hernández, Edel De la Guardia Leyva
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Estado de la calidad de la prestación de cuidados nutricionales a los niños atendidos en el Hospital Pediátrico “Juan Manuel Márquez”, de La HabanaJustificación: Existe interés por conocer cómo se conducen los procesos de cuidados nutricionales en el niño hospitalizado. Material y método: El estado actual de los cuidados nutricionales en el Hospital Pediátrico “Juan Manuel Márquez” (La Habana, Cuba) se estimó mediante la ENH Encuesta de Nutrición Hospitalaria conducida con 157 niños ingresados en Enero del 2008. Resultados: La frecuencia de desnutrición hospitalaria fue del 24.2%. La desnutrición se registró como un diagnóstico independiente en solo el 1.9% de las historias clínicas revisadas. El niño fue tallado y pesado al ingreso, pero el ejercicio de evaluación nutricional se completó en poco más de la mitad de ellos. Los enfermos con 15 (o más) días de hospitalización fueron pesados prospectivamente. La Albúmina sérica se determinó en menos de la quinta parte de los encuestados. El Conteo de Linfocitos no se utilizó en la evaluación nutricional. El 14.7% de los encuestados llenaba alguna de10 indicaciones de intervención nutricional (mediana de las subcategorías; rango: 1.3 – 82.2%), pero la Nutrición artificial se administró a solo la tercera parte de ellos. El 85.7% de los niños con la vía oral suspendida, y el 83.3% de aquellos con ³ 5 días de una cirugía importante estaban intervenidos nutricionalmente, a pesar del número de ellos. Ninguno de los pacientes con ayunos ³ 5 días, o insuficiencia orgánica crónica, estaba intervenido nutricionalmente. Conclusiones: Los equipos médicos fallan en identificar, tratar y, en última instancia, prevenir la desnutrición hospitalaria. Se requieren con urgencia programas de intervención nutricional y metabólica para reeducar a los involucrados en los cuidados nutricionales para que desempeñen satisfactoriamente los roles esperados, en aras de preservar las tasas genéticamente determinadas de crecimiento y desarrollo del niño enfermo.
Rafael Domínguez Jiménez, Rafael Jiménez García, Sergio Santana Porbén, Lázaro Alfonso Novo
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